Michel
Serres: Grandes revoluciones relacionadas con transmisión y la conservación del
conocimiento:
Desde una perspectiva antropológica, la
evolución y las distintas revoluciones de la humanidad, se debió al vertiginoso
aumento de la masa del cerebro, según C. Wills “No fue el cerebro lo que
potenció la evolución humana, sino que, al contrario, el crecimiento del mismo
fue producto de la evolución, especialmente de la construcción de herramientas”,
si consideramos válida la afirmación de C. Wills, la información procesada
eléctricamente en el tejido cerebral, más específicamente en el córtex, provocó
un aumento de masa y en consecuencia la cantidad de almacenamiento,
procesamiento y de emisión de la información crecieron exponencialmente,
permitiendo la llegada de mayor cantidad de datos, en términos de luz, sonido,
temperatura, sensibilidad de la presión en puntos concretos de la piel,
detección de sustancias por lengua y nariz, causando respuestas al entorno. La
evolución y la necesidad humana de comunicarse por sonido, permitió que el
pasillo vocal de los niños pase de estar abajo a estar arriba, este cambio que
en realidad obedece a un proceso evolutivo permitió el
habla. Estas primeras ideas, permitirían plantear la hipótesis que el
acto de hablar o el lenguaje no se originaron bruscamente, sino que fue
producto del flujo de información a lo largo del tiempo y teniendo como único
soporte de almacenamiento al cuerpo.
Evidentemente la evolución de la vida
social, requirió el uso de un soporte para almacenar información que no sea la fónica,
esta nueva forma de almacenar información permitió exteriorizarla fuera del
cuerpo, ahora el humano no es dependiente de su cuerpo ni de su memoria y puede dejar grabada sus ideas, doctrinas, el
Derecho y consecuentemente el crecimiento de las metrópolis. Para que la
sociedad pueda ordenarse, apareció la moneda como un ente abstracto capaz de
ser utilizado como un instrumento de intercambio comercial dando origen a un
proto-capitalismo, junto con los tratados comerciales. En América Precolombina, se hallaron un tipo de
instrumento denominados quipus, que datan de 4500 años, esta tecnología
formadas por cuerdas y nudos le permitieron al imperio incaico desarrollar un
sistema de información para registros contables y probablemente un sistema de
escritura.
Con la invención de la imprenta la necesidad
de utilizar energía, y las redes neuronales para almacenar o memorizar datos,
se comenzó a utilizar para reproducir el conocimiento ya no en un territorio
determinado, sino que el libro de alguna manera desterritorializa la información. Ahora el hombre se empodera en
lo religioso y en otros campos del saber.
El uso de la escritura digital, impuso que
la letra cursiva sea cada vez menos utilizada, incluso a no ser reconocida por
algunos alumnos de la secundaria. Personalmente en varios cursos de escuelas
secundaria de Lomas de Zamora, me tocó cambiar la letra en la pizarra, ya que
algunos expresaban no poder reconocerla (no por ser semejante a la denominada letra
de médico), si bien es legible, existe una clara evidencia de una adaptación a
la letra imprenta que se impuso ante la cursiva. No menos importante parece ser la
hipersimplicación de las palabras y el uso de simbolismos de estados de ánimos,
de íconos para representar objetos, nuevas formas de comunicarnos que probablemente
nos lleve a perder algunas destrezas para ganar otras.
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